portrait of a figured in a top hat and coat painted in dark greys and blacks

Visibilidad como sobreviviente: Romaine Brooks y el retratismo

Un retrato del Smithsonian American Art Museum presenta una figura femenina de tez pálida, vestida con prendas masculina; una imagen fuera de lo convencional. La figura, un miembro de la contracultura artística en París antes de la Segunda Guerra Mundial, es Romaine Brooks. Este retrato, junto con la biografía de Brooks, nos ayuda a recordar su legado como artista bohemia. La historia de Brooks, a pesar de su privilegio económico heredado, nos ayuda a comprender las luchas de los artistas durante su vida.

Criada en un hogar tradicional y complejo, Brooks vivió un distanciamiento emocional tanto con los demás como consigo misma. Reflexionando sobre sus angustiantes experiencias, Brooks rechazó el atuendo femenino que se veía obligada a usar. Durante su vida adulta, eligió vestir con pantalones y otras prendas de corte masculino. Años después, usaría estas experiencias como fuente de inspiración tras su partida de Italia rumbo a París a comienzos del siglo XX. Después de heredar inesperadamente la fortuna de su madre, Brooks utilizó esa libertad para continuar con su práctica artística. Más adelante conoció a la escritora y futura socia Natalie Barney, quien la invitó a participar en el vibrante salón literario sáfico de Barney, para luego convertirse en su pareja romántica. En esta comunidad, Brooks conoció a mujeres que capturaron su complejidad, y Barney escribió hermosos poemas que celebraban a Brooks como sobreviviente y desafiante de normas.

Brooks' art and exploration of gender were celebrated by her bohemian circle. Finally, Brooks gained full control over her body, presentation, and genuine connections - freedoms that had been denied to her in childhood. In this portrait, she is portrayed as her supportive friends, like Barney, saw her. And in other works, she honored the people who supported her artistic journey, including Barney and other Parisian women exploring masculine modes of self-expression. Portraiture allowed Brooks to communicate the core of who she was, in contrast to the restrictive societal pressures she had faced.

Brooks' story illustrates how self-expression can be transformative. Inspired by her move to Paris and the supportive community she discovered there, Brooks found a home that nurtured her art and allowed her to embrace her authentic self.

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